Fijo mi mirada en las paredes azules, de Amalía Sanchís

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Fijo mi mirada en las paredes azules (título sacado del poema Melancolía de Bukowski) es el sexto libro de Amalia Sanchís, que es también la editora de este sello y de In-Verso ediciones de poesía.

En este libro, la autora nos ofrece una poesía a la que no nos tiene acostumbrados, son poemas muy cortos y de una gran intensidad, aunque si tenemos en cuenta que Amalia es un poeta multidisciplinar y poliédrica, no nos debe sorprender encontrar entre su obra un poemario como éste, o el que nos ofreció hace algunos años: Basura poética, publicado dentro de bolsas de basura y He convidat el silenci a passar la tarda amb mi donde combina la poesía discursiva con la visual. Porque además de presentarnos sus varias facetas como escritora, Amalia es una autora bilingüe que escribe tanto en una lengua como en otra, acertadamente en ambas, y sin prevalecer una por encima de la otra.

Fijo mi mirada en las paredes azules es, como hemos dicho, de una gran intensidad, donde habla del dolor y de los recuerdos, sin caer en la nostalgia ni en intensas emociones, cosa que la poeta siempre ha evitado.


Nada más ver la portada, me llama la atención el estampada que luce, dado que se parece al actual papel vintage que tanto luce en las paredes de hoy, tan actuales de los años 70. Quizás sea en parte porque su creadora, Amalía Sanchís, es una gran amante del arte en general, y puede ver la hermosura de las cosas mucho antes de que se plasme y se haga realidad.

Es un libro muy breve, escrito de manera intensa, que en cada uno de los versos habla del dolor y de los recuerdos, sin que caer en la nostalgia, en las emociones “baratas” o en las intensas emociones.

Me llama la atención su forma de escribir, como de la “basura”, aquellos lugares que no llamen la atención, se puede convertir en algo hermoso, como por ejemplo de un desvan surgan mariposas, recuerdes a las ninfas lejos del río, un puñado de huesos desperdigados, etc. Sí los describimos de manera suelta, suenan mal, suena como grotesco y mal educado. Sin embargo, si realizamos una metafora, adornando esta frase grotesca con algo que le dé la vuelta y lo convierta en algo real y hermoso, es lo que hace grande a una poetisa como Amalía.

Existen situaciones, que son duras de digerir, sin embargo, me hacen recordar viejos tiempos como, por ejemplo, lo que me ha pasado con el inocente “escogí las palabras que no llegaron a salir de ese pozo el tiempo las consume y las olvida”. Como representación a todas aquellas cosas que una vez quisimos decir y nunca nos hemos atrevido. Como un grito por el NO al silencio, que fluyan las cosas, nuestros sentimientos, nuestra alegría y tristeza es bueno compartirlo. Pero nunca debemos de cerrar el cajón y evitar que no salgan.

Son versos muy cortos, pero cada uno de ellos, da que pensar e imaginar de manera diferente muchas cosas. De como puedo abrazarte sin tener brazos, como una losa de metal se puede convertir en una forma de representar nuestra soledad.

Sin duda, un libro que voy a leer con tranquilidad este verano y dejarme llevar pensando las diferentes cosas que esconde en cada uno de lo versos.

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