El huemul, de Jorge Guasp

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El huemul es una maravillosa historia sobre un ciervo nacido para ser libre pero que, sin embargo, se somete a la domesticación, a la dominación e, incluso, a las peores humillaciones. Y todo ello por miedo. Miedo a lo desconocido, a salir de su zona de confort y a atreverse a vivir sus sueños. Una fábula sobre cómo transformar nuestros miedos para lograr una vida mucho más plena, la vida que verdaderamente merecemos. Como el pequeño huemul, podemos hacerlo si dejamos de limitarnos y nos enfrentarnos al cambio.

Quiero poner en primer lugar, sí me lo permitís, una frase de Nelson Mandela, uno de mis mitos que siempre decía la frase adecuada en el momento adecuado: “No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo”.

También antes de comenzar, quiero explicar brevemente lo quees un huemul (ciervo sur andino), dado que es posible, que los amigos de la zona de América del Sur tengan constancia de ello, pero los que residimos en la Península Ibérica y hemos crecido a Felix Rodríguez de la Fuente, no nos atrevemos a mirar más lejos por miedo al desconocimiento. Es un mamífero en peligro de extinción, que reside en la cordillera de los Andes de Chile y argentina. De hecho es un símbolo nacional en Chile.

Un huemul, es un animal que nace, crece, se reproduce y muere, en total libertad. Es muy extraño verlo domestico, y lejos de su habitar, dado que es cortarles las alas y se volvería loco. Salvo que sea una cría, que lo único que conozca sea el hogar de un humano, que le haya amamantado de pequeño y sólo busque el calor de su amo como modo de supervivencia.

Sí se intenta domesticar (intentando cercarle en un terreno privado), sí se intenta domesticar (para cargar con pesos pesados o hacer de “mono” de feria paseando niños en su lomo), o humillarle exhibiendole como un animal exótico, podría perder su “libertad”, haciendo que tema a lo desconocido, pese a que sueñe con escaparse de este calvario. Y sólo deseé estar con su amo y cruel carcelero, por miedo a no saber alimentarse, por miedo a la soledad que albergar las montañas rocosas o bien simplemente por no saber desarrollarse por sí mismo, como hubiera sido lo habitual.

Como el pequeño huemul, no nos podemos limitar a ver el mundo pasar, debemos de actuar, debemos de procurar amoldarnos a todas y cada una de las situaciones que nos depare el destino, y debemos de enfrentarnos al cambio que se nos presenté con independencia del cambio al cual nos refiramos.

No quiero, contar la historia, porque me parece maravillosa todo lo que le rodea y todos los pensamientos que le van surgiendo a medida que la historia va cambiando y su situación ya no es la misma. Se lee de manera muy rápida y amena. Por lo que os invitó a conocerla y ser parte del cambio que podamos realizar para mejorar nuestro día a día, tal y como lo hizo el pequeño huemul.

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