Todo arde, de Raúl Silvestre

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Durante el avance de los fascismos en Europa y en el entorno de una Norteamérica renqueante tras la Gran Depresión, un nuevo paso evolutivo surge en la humanidad. Metahumanos con poderes parapsíquicos brotan aquí y allá y terminan afectando el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Max Terrell, piroquinético, cambiará su vida y la de los demás cuando se una al Comando Parapsíquico del Ejército Norteamericano. Igual que lo hará Hilde Tischendorf, miembro del Psi-Kommando nazi, una muchacha de oscuro pasado, poseedora del poder de la viroquinesis, la temible capacidad de manipular las enfermedades de los demás a su antojo.

En su primera novela, Raúl Silvestre nos presenta una ucronía que es al mismo tiempo una declaración de amor a la la literatura pulp y la novela de aventuras, al cómic de superhéroes y a la narrativa popular. Todo arde es una historia fascinante, llena de desparpajo y carente por completo de complejos. Una lectura que no te dejará indiferente.

Sportula, es una editorial creada para dar una oportunidad a los nuevos autores, y esta vez no ha sido menos dando una oportunidad a jóvenes como Raúl, que tuvieron el sueño de publicar su primera novela tras finalizarla.

La historia se desarrolla, en clave de aventura bélica, en los años de la II Guerra MUndial, donde aparecen personajes con ciertos “poderes” que no pueden ser calificados como superheroes, pero que suponen un importante cambio en la historia que nos habían contado hasta ahora.

No está considerada una trama original, pero Raúl le da un toque distinguido y solvente, a una historia que nos sumerge y nos facilita un desenfadado entretenimeinto con ciertas pincedas socio-políticas que nos ayudarán a pensar.

Se divide en dos líneas, que se van alternando a lo largo de la novela. Uno desarrollado en Estados Unidos, que apenas comienza a levantar tras la Gran Depresión, y donde aparecen ciertos seres con poderes humanos que forman el grupo “Comando Parapsíquico” dentro del Ejército, y una más convulsa en Europa donde el fascismo comienza a cobrar fuerza y donde dará respuesta a un nuevo paso evolutivo con la creación del Psi-Kommando entrenado en secreto bajo el mando de las SS nazis. Dos líneas que, pese a que se desarrollan con muchos kilómetros de distancia, se entremezclan entre ambas.

Aunque hay diferentes personajes que se entremezclan, me encanta porque sólo se centra en dos protagonistas principales. Max Terrell, un mecánico con poca suerte dado a cambiar de domicilio y que trabaja por sus tendencias pendencieras, en EEUU; y la checoslovaca Lenka Svoboda, única superviviente de una masacre causada en su aldea, en el teatro europeo.

Los escenarios tambien se plantean diferenciados. En EEUU, se plantea algunos exiliados europeos huidos de la persecución nazi, que se enfrentarán a la amenaza interna, como un par de misiones locales en Nueva York donde se desbaratarán los planes de implantación de grupos de ideología fascista.

Mientras que Lenka, utilizará su poder, para apoyar al ejército nazi en diferentes fases de la expansión de III Reich, algo que conlleva mayor propagación y un mayor trabajo para entender su personalidad. Hecho en falta, las grandes luchas entre soldados y superhéroes, acercándose más al espionaje y las conspiraciones (pero se dice en mi tierra haberlas hailas).

Raúl no escatima en utilizar poderes como piroquinesis, la telepatía, el cambio de forma de hombre a bestia, la superfuerza, el dominio mental, y otros muchos más que si los desmigamos (nombramos todos) creo que perdería parte de la esencia de leer por primera vez la novela. Aunque también es cierto, que los poderes en sí no es lo importante, sino todo aquello que consigue hacer con ellos y su necesaría integración en las tramas.

La novela, causa cierta adicción, dado que en ciertas partes las cosas suceden tan seguidas, que quieres saber más. La energía no se cree ni se destruye, y cada acción tiene su respuesta, así que debemos de explicarlas de manera correcta para que todo funcione. Pero en la mayoría de los casos es necesario un sacrificio personal, un coste energético para el cuerpo o la mente, un gasto que a veces nos extrañara los requisitos que deben cumplir -tanto para el usuario como para la víctima-.

Silvestre plante la cuestión del horror de la guerra, donde ambos bandos son capaces de engañar y cometer verdaderas atrocidades para conseguir sus objetivos. Si la maldad de los nazis viene marcada por su convencimiento de lo racial y la búsqueda del exterminio de los judíos al precio que sea; el bando de los buenos, se ven cuestionados por sus prácticas y malas artes poco o nada éticas, en su intento de imponerse a la amenaza que invade Europa y que se va extendiendo como una epidemia.

Da muchas referencias sobre el ocultismo y lo paranormal de ciertos cargos nazis, o la existencia de grupos herméticos de tendencia esotéricas que buscarán sus propios objetivos dentro del escenario.

El final nos llega ya avanzado a lo largo del libro, es cerrado y definitivo.

sportula

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